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Mujeres indígenas innovan su cultivo con la sembradora manual

Actualizado: 25 de sep de 2019


Sra. Francisca Santiago, campesina indígena, Mixteca, Oaxaca, mostrando la sembradora manual que recibió para cultivar su parcela.

Agricultura de conservación


La agricultura de conservación es una forma de cultivo que puede prevenir la pérdida de tierras cultivables y a la vez regenerar las tierras degradadas. Además, fomenta el mantenimiento permanente de los suelos, el trabajo mínimo de las tierras y la diversificación de la flora.


Las intervenciones al suelo, tales como la alteración mecánica del mismo, se reducen a un mínimo o se evitan, y los agroquímicos o nutrientes de las plantas se aplican de forma óptima de modo que no perturben los procesos biológicos o interfieran en ellos. La agricultura de conservación facilita buenas prácticas agronómicas y mejora el cultivo en general de la tierra.



Parcela de maíz que se cultiva mediante técnicas de agricultura de conservación.


Implementando la agricultura de conservación


Por tal razón, alineándose a los procesos de la agricultura de conservación se han impulsado técnicas de cultivo innovadoras que beneficien a los pequeños agricultores en las regiones donde trabajamos, tales como el uso de la sembradora manual comúnmente llamada “matraca”.


La matraca es una herramienta manual que permite a los pequeños agricultores sembrar maíz y fertilizar al mismo tiempo. Aunado a que reduce el tiempo y esfuerzo de la agricultura a la mitad a la hora de la siembra.


La forma tradicional para cultivar utiliza una pala para depositar la semilla en un terreno previamente surcado ya sea con el uso de la “yunta” o tractor agrícola.


En el estado de Oaxaca, Fondo para la Paz, ha trabajado en varias comunidades de la región de Mixteca, donde gracias al financiamiento de aliados estratégicos se han entregado 95 sembradoras manuales a mujeres campesinas de comunidades indígenas de los municipios de San Isidro Monteverde y Villa Chilapa de Díaz para mejorar sus procesos de producción agrícola principalmente de maíz, y en menor medida frijol y trigo.






Caso de éxito




La sra. Francisca Santiago, es una de las 95 mujeres campesinas que recibió una sembradora manual “matraca” gracias a la gestión de Fondo para la Paz. Esta herramienta la ha ayudado a mejorar la forma en la que siembra maíz, en su terreno de un cuarto de hectárea. Ella es habitante de la comunidad indígena de San Isidro Monteverde, en el municipio de San Antonino Monteverde en la región Mixteca, Oaxaca.


Como muchas mujeres indígenas utilizaba el método tradicional de la yunta en sus terrenos; además de que necesitaba el apoyo de tres o cuatro personas para la siembra. Ahora, gracias al uso de la matraca, ahora ella misma puede realizar el trabajo en tan solo un día.


Casos como estos son ejemplos a seguir y motivan a los demás agricultores para cambiar el proceso de siembra bajo el sistema de la agricultura de conservación. Así mismo para implementar medidas que apoyen la economía local, reduzcan los costos (se usa menos semilla, menos fertilizante y se optimiza el uso del terreno, ya que requieren menos espacio entre cada planta, lo que supondrá un aumento de ganancia en la producción), menor tiempo de cultivo, fortalecimiento de la seguridad alimentaria y se brinde libertad económica de las mujeres campesinas, aunado a la conservación y restauración de los suelos.


Otro caso de éxito: La sra. Josefa López también es miembro de la comunidad de San Antonino Monteverde, nos platica su experiencia.





Diseño de la matraca


El cuerpo principal está fabricado de madera sobre el que se montan los componentes de siembra y fertilización. Dos cuerpos unidos en forma de tijera cuya posición correcta es el sistema de siembra (C) en el extremo izquierdo y sistema de fertilización (D) en el extremo derecho.


En el extremo inferior se ubican dos puntas metálicas (G, H) que permiten perforar el suelo, pero además sirven para depositar en forma separada la semilla y el fertilizante. Con las puntas cerradas los dosificadores alimentan por gravedad la semilla y el fertilizante a través de conductos de caída (E, F), una vez realizada la perforación del suelo se une el extremo superior de la matraca para abrir las puntas en el extremo inferior. De esta forma se liberan la semilla y el fertilizante en forma simultánea, separados a 10 centímetros de distancia.



Fuentes:

1. http://www.fao.org/conservation-agriculture/overview/what-is-conservation-agriculture/es/

2. http://www.copacpuebla.org.mx/index.php/ac-6/55-copac44

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