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La gestión comunitaria del agua y el saneamiento en México: un mirada desde la sociedad civil

  • Foto del escritor: Comunicacion Fondo para la Paz
    Comunicacion Fondo para la Paz
  • 29 sept 2025
  • 6 Min. de lectura


Organismo comunitario de servicios de agua y saneamiento de la Sierra Zongolica, Veracruz, realizando un monitoreo físico-químico de calidad del agua. Septiembre 2025. 
Organismo comunitario de servicios de agua y saneamiento de la Sierra Zongolica, Veracruz, realizando un monitoreo físico-químico de calidad del agua. Septiembre 2025. 

La relevancia del agua como recurso básico para el sustento de la vida es innegable, ya sea porque permite cubrir funciones esenciales de higiene, o porque constituye la base para la producción de todo tipo de alimentos. Si somos de las personas privilegiadas que cuentan con este servicio en casa de forma regular, muy probablemente obviamos algunos de los efectos que tiene la carencia de esta: no solo es nuestra salud general la que se pone en riesgo, también se ha demostrado que los gastos familiares y la carga de trabajo asociada al abasto de agua ,frecuentemente asumida por mujeres y niñas, aumentan considerablemente. En los entornos rurales, esta brecha de desigualdad se acentúa, dado que la presencia de los distintos niveles y órganos de gobierno (los entes facultados y responsables jurídicamente de atender dichas necesidades) no logra cubrir la totalidad de las demandas poblacionales.


El cumplimiento de los derechos al agua y saneamiento para todas las personas, aún tiene pendientes importantes reformas legales; sin embargo, las comunidades en todo el mundo han encontrado en la gestión comunitaria del agua y el saneamiento una forma emergente y autónoma de responder a dichas necesidades. Este artículo busca dar a conocer el contexto general de esta forma de gestión del agua en México, así como los desafíos que enfrenta y las contribuciones y desafíos que se observan desde Fondo para la Paz.


La relevancia de los Organismos Comunitarios de Servicios Agua y Saneamiento 


Cuando hablamos de gestión comunitaria del agua y el saneamiento nos referimos a todos aquellos organismos locales y descentralizados que han asumido la responsabilidad de asegurar el servicio de agua y saneamiento de los habitantes de localidades que pueden abarcar miles de habitantes. La forma más común que adoptan los Organismos Comunitarios de Servicios de Agua y Saneamiento (OCSAS) es la creación de comités de entre 3 y 6 personas que asumen este rol de forma voluntaria y honorífica por períodos determinados, cuyas decisiones y rendición de cuentas se enmarcan en las asambleas comunitarias y cuyas cuotas son autogestionadas. En contraste, otras formas de gestión del agua son las concesiones privadas ,como el caso de las ciudades de Aguascalientes, Coahuila y Puebla, donde el servicio está a cargo de una empresa, y la gestión pública, predominante a nivel nacional.


Los OCSAS se apoyan en principios democráticos pues obedecen a las decisiones de las asambleas y promueven cada vez más la participación igualitaria de las personas independientemente de su sexo, raza, religión, costumbres y condición socioeconómica. Este modelo de gestión basado en lo participativo, a diferencia del modelo de gestión pública o de concesión privada, tiene un fuerte arraigo en el territorio puesto que la motivación del servicio para las y los integrantes de los OCSAS no es un fin de lucro, sino el bienestar comunitario - de sus vecinos y familiares - como fin en sí mismo.


Las 28,000 OCSAS existentes en México (Colegio de México, 2017) han cumplido un rol crucial: son el principal garante del acceso a servicios de agua y saneamiento  para más de 24 millones de mexicanos en contextos rurales (Fundación Avina y CLOCSAS, 2017). Sin embargo, la mayoría de estos servicios no logran gestionarse de forma segura y sostenible debido a la poca formación técnica de quienes asumen estos roles, el acceso limitado a recursos económicos de dichas comunidades y su reducido alcance dentro de la gestión hídrica territorial.




El impulso a los derechos al agua y saneamiento desde Fondo para la Paz


Desde 2019 Fondo para la Paz inició el trabajo de acompañamiento a 90 OCSAS en las regiones de Calakmul (Campeche), Mixteca Alta (Oaxaca) y Sierra Zongolica (Veracruz). En los últimos dos años, el acompañamiento se ha centrado en 58 OCSAS de estos tres estados, mediante el fortalecimiento en tres dimensiones: sus capacidades técnicas, organizativas y de incidencia en política pública


Gracias al acompañamiento técnico, dichos comités han fortalecido sus conocimientos sobre la construcción de infraestructura sostenible para almacenamiento de agua y han aprendido a dar mantenimiento a sus redes de distribución. También se han capacitado en la aplicación de monitoreos físico-químicos, lo que les permite conocer la calidad del agua de consumo doméstico y tomar decisiones correctivas cuando es necesario.


Por otro lado, como resultado del acompañamiento organizativo, las y los integrantes de los comités han desarrollado sus habilidades para el trabajo colaborativo y la inclusión equitativa de mujeres y juventudes, actores que culturalmente han sido mantenidos al margen de este tipo de organismos. 


Este proceso a su vez ha facilitado la consolidación de plataformas de colaboración como el Comité Municipal de Agua de Calakmul, que actualmente participa en espacios estratégicos de consulta como el Consejo de Cuenca de la Península de Yucatán, y el Comité Intermunicipal de Tequila (CIT) en Veracruz, que impulsa acciones de sensibilización y prevención involucrando a actores locales como autoridades, escuelas y casas de salud. Estas redes son referentes de trabajo articulado y abonan a que los OCSAS puedan continuar fortaleciendo su gestión de manera autónoma.


Un logro importante durante el acompañamiento realizado es que algunos de los OCSAS han adoptado de forma autónoma la metodología propuesta por Fondo para la Paz, basada en la actualización de los diagnósticos sobre sus capacidades para la gestión, la definición de planes de trabajo y la elaboración de perfiles de proyectos. Este proceso les permite identificar colectivamente prioridades, planificar acciones concretas y gestionar recursos de manera más efectiva, fortaleciendo su capacidad de respuesta ante los retos complejos que enfrentan en sus comunidades.


Como resultado de estos esfuerzos conjuntos de avance en las condiciones de acceso, monitoreo y gobernanza del agua, aproximadamente 27,000 personas han mejorado su calidad de vida asociada a estos derechos en los 2 últimos años.



El horizonte de la gestión comunitaria del agua en México


El camino no termina aquí. Pese a los esfuerzos de los OCSAS, al día de hoy muchas comunidades rurales siguen sin tener acceso a servicios de agua y saneamiento en condiciones de seguridad y sostenibilidad, y atender esto requiere de la suma de voluntades de actores diversos. Desde Fondo para la Paz, el gran reto ahora es mantener viva la organización y el entusiasmo que las comunidades han construido. Para lograrlo, la apuesta es seguir acompañando a los OCSAS para que compartan sus aprendizajes entre comités entrantes y salientes, así como entre las distintas regiones, cada vez de forma más autónoma. 


Una tarea estratégica pendiente es la unificación de la información y de los registros sobre la disponibilidad y calidad del agua, de manera que sean accesibles a las comunidades, de tal forma que las y los gestores comunitarios puedan tomar decisiones más rápidas y efectivas frente a la contaminación de sus cuerpos de agua o fenómenos climáticos. Es importante señalar que estas plataformas requieren un alto nivel de seguridad para que información tan crítica y delicada como la disponibilidad y calidad de cuerpos de agua, no sea utilizada para intereses privados o lucrativos que, nuevamente, despojen a las personas de sus recursos y derechos. 


Otro paso fundamental es la continuidad de las redes colaborativas ya creadas en Calakmul y Zongolica, y sobre todo, avanzar hacia espacios nacionales de incidencia en política pública para participar en las decisiones que atraviesan sus territorios. Sin embargo, esto último representa un desafío grande pues requiere de instrucción sobre los marcos legales, de articulación regional para abordar una visión de cuenca, de formación en vocería y comunicación y, por supuesto, de inversión de tiempo, energía y dinero para que las y los gestores comunitarios de agua realicen acciones de incidencia y participación política


No obstante, todas estas acciones y estrategias adquieren más poder cuando son impulsadas por sectores más amplios y diversos que solo los habitantes de aquellas localidades cuyos derechos al agua y el saneamiento dependen de la gestión comunitaria. Así, parte de los pasos para alcanzar la justicia hídrica y social de las generaciones actuales y futuras requieren del reconocimiento y apoyo ciudadano al trabajo esencial que realizan los OCSAS, muchas veces al margen de las figuras gubernamentales, un reconocimiento que es esencial para dar fuerza a su voz, habilitar reformas legales y condiciones presupuestales que catalicen su labor


Diana Fernanda Ospina - Gestora Regional, Calakmul, Campeche⋅ Fondo para la Paz IAP

Ana Vanessa Olvera -  Gestora Regional, Mixteca, Oaxaca⋅ Fondo para la Paz IAP

Iván Camilo Rodríguez - Gestora Regional, Sierra Zongolica, Veracruz⋅ Fondo para la Paz IAP

 
 
 

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