LA AMABILIDAD EL LENGUAJE UNIVERSAL




La amabilidad real brinda un aliento inmenso a quien la posee. Trasciende a las buenas acciones. 

Cuando es auténtica, refleja una verdadera consideración y respeto por los demás. Además es muestra de una personalidad sincera y, antetodo, es una llave que abre la mayoría de las puertas. 


En verdad, la amabilidad es un lenguaje universal. Y no es un idioma que deba emplearse simplemente para sí, sino, en las circunstancias difíciles o con las personas ajenas a nosotros. Casi todos los seres humanos son vulnerables al magnetismo de un proceder afable. La amabilidad es una verdadera consideración hacia los demás y se refleja principalmente en el lenguaje corporal más que en los protocolos.



La amabilidad es el lenguaje que el sordo puede oír y el ciego puede ver”.

-Mark Twain-


CLAVES PARA DETECTAR LA AMABILIDAD GENUINA




1. CONTACTO VISUAL

El contacto visual es uno de esos aspectos en los que se refleja estrechamente tanto la antipatía como la gentileza. Cualquiera que se rehúsa ver a los ojos al tercero expresa una causa de rechazo hacia este. Quien levanta la barbilla, para mirar desde arriba o por encima del hombro, también refleja hostilidad. En el lenguaje de la amabilidad la mirada es espontánea y cálida. Una persona amable mira a los ojos cuando el otro está hablando y dispersa la mirada cuando quien habla es él. Esa es la forma natural en la que los ojos se expresan durante una conversación normal, en la que las personas se sienten cómodas y en igualdad.


2. GESTOS DE ACEPTACIÓN

Cuando una persona es verdaderamente amable respeta las opiniones de los demás. Sabe escucharlos y hallar valor en lo que dicen, incluso cuando no coincida con ellos. Por eso es habitual que muestre gestos de aprobación ante su interlocutor como una manera de alentar la conversación. Asentir con la cabeza o inclinarla hacia el otro son expresiones que animan al otro a continuar hablando. Facilitan su locución y derriban los muros que puedan existir. Del mismo modo la sonrisa es una seña de aprobación. Esto hace que la atmósfera sea más relajada y que la conexión con las demás personas sea más real.



3. EQUILIBRIO EN LA CONVERSACIÓN

Si bien todos sabemos conversar, pocos son los que sacan el máximo de este “arte”. Cuando la amabilidad está presente, de modo espontáneo se comprende que en esa interacción debe conservarse un equilibrio. Que hay un instante para hablar y otro para atender. Este es el proceder para establecer una comunicación de doble vía. Monopolizar las conversaciones o hacer que giren en torno a un tema que no es de beneficio común es un indicio que enrarece la comunicación. Lo ideal siempre es que todos puedan participar. Si no hay interés en imponerse o lucirse, esto sucede de manera natural, sin hacer ningún esfuerzo para que ocurra. 



4. PIENSA EN LOS DEMÁS

Una persona verdaderamente amable piensa en los demás; se asume como un ser de valor, pero es capaz de interesarse por los otros. Así como realizar actos solidarios y sumarse a causas que le generen valor tanto a así mismo como en beneficio común, es capaz de establecer vínculos afectivos con los demás sabiendo incluso perdonar al otro. No se trata de actitudes falsas, sino que vienen desde la profundidad de su ser.




En Fondo para la Paz te invitamos a ser parte de nuestros esfuerzos y a expresar tu amabilidad de distintas maneras puedes participar siendo un embajador o como donante tú eliges, si quieres saber más información da clic en "involucrate".


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